La ubicación del comedor dentro de la parcela es el resultado de respetar el volumen del colegio existente incluido en el catálogo de bienes protegidos del municipio de esta forma, el comedor mantiene el retranqueo de la línea de fachada respecto a la línea de la calle, y adapta su longitud a la de la edificación existente. En todo momento se mantiene la pista deportiva principal, así como la zona de juego y la vegetación existente, tratando de desarrollar la propuesta menos invasiva posible.

El edificio se resuelve en sección con una cubierta inclinada a 45o que permite alcanzar la altura necesaria en la fachada a la calle San Fernando para que se perciba desde esta calle en la que existe un acusado desnivel con la cota cero del colegio.


El programa de la edificación es sencillo, una cocina con espacios de servicio anexos y una sala de comedor pensado como un espacio flexible que pueda reconvertirse permitiendo la realización de otras actividades que se desarrollen en el centro; por ejemplo, como aula de pintura, sirviéndose de los lavabos situados junto al acceso.

Estructuralmente el comedor se resuelve con una serie de cerchas y pilares metálicos, el cerramiento es de dos hojas, siendo la cara exterior de fábrica de ladrillo cara vista con un sistema autoportante, dada la altura alcanzada en la fachada este del edificio.

Se elige combinar los ladrillos de color blanco, predominante en el casco histórico de la población, con ladrillos negros en el zócalo y pilastras de fachada en un guiño al granito negro tan abundante en la zona del Valle de los Pedroches.


El replanteo de la fábrica de ladrillo cara vista, marca la dimensiones de los huecos, así comoel reparto de pilares y cerchas.
El mismo juego de colores de fachada y pilastras se traslada al interior en el diseño de las piletas lavamanos exigidas por la normativa en estos edificios. Siendo los apoyos de LCV blancos y la encimera de granito negro.

En cumplimiento del PGOU dado que el edificio del colegio existente se encuentra catalogado, la cubierta se acaba con teja cerámica, y los elementos metálicos vistos se pintan de color albero, que se encuentra entre los permitido en el casco histórico de la población en un claro guiño a los aleros del edificio existente.









